miércoles, octubre 04, 2006
LOS POLIVALENTES
Estaba leyendo por la mañana el periódico que regalan en el metro y me llamó la atención un artículo en el que sentí que una parte de mi estaba fielmente identificada. Se hablaba de la gente que cuando llega a un trabajo le ponen una categoría y se le asignan unas funciones, pero que a medida que pasa el tiempo su espectro de actividades y responsabilidades se amplía, pero ni su categoría mejora y mucho menos su sueldo. Es lo que en Colombia se denomina popularmente como “todero”, que es el que se ocupa de todo lo que el jefe le planta por enfrente, sea de lo que sea. Es el que, si estamos hablando de un trabajador de nivel intermedio, tiene unas tareas definidas pero que por necesidad termina aprendiendo nuevos programas informáticos a las malas (autodidacta mediocre y a golpes) y se debate entre hacer fotocopias, ir a la reunión importantísima, hacer un mandado, tratar con clientes, preparar informes y si hace falta hasta barrer si la de la limpieza se pone mala.
El problema de los “toderos” es la delgada línea que hay entre el trabajador versátil y flexible que tanto desean encontrar los empresarios, y el paganini de turno que se tiene que comer todo lo que los demás se quitan de encima. Cómo saber donde termina uno y comienza el otro? Vale la pena medírsele a lo que sea con la esperanza de que algún día se reconozca nuestro tesón y nuestras ganas de trabajar sin descanso, o es mejor hacerse el medio bruto y un poco corto de habilidades y ahorrarse la molestia? En qué situación se encuentra cada uno?
Yo por encima de todo defiendo que en esta vida se tiene que hacer de todo, y si algo no se sabe hay que medírsele con mayor razón que asi es como se aprende. No hay nada mas aburrido que sentir que a uno algo le queda grande, o peor aun, generar dependencia (laboral y de cualquier índole) de otras personas. Seguramente en el esquema colombiano la cosa no se ve tan así, porque está mal visto que el ingeniero vaya y saque las fotocopias, que para eso se hicieron los estratos, y esas cosas ya las harán los de estrato 3 para abajo. Además, seguro que si la de los tintos pregunta cómo se manda un email muchos pensarán “igualada esta, que le pregunte a su mozo el celacho” o directamente “ni para que le explico que esto a usted le queda grande”. O me equivoco?
En fin, sea del lado del charco que sea, creo que las condiciones laborales cada vez son mas duras y complejas: mucha gente con especializaciones, masters y doctorados, y ya saber inglés no es ninguna proeza. Las carreras convencionales están saturadas y su mercado es incierto y probablemente prima la creatividad laboral y la experiencia sobre los títulos. Qué nos deparará el futuro como trabajadores?
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